Cómo hacemos un libro

La idea

La iniciativa de editar un libro determinado puede surgir de muchas maneras. A veces es fruto de sugerencias que nos hacen llegar nuestros asesores. Otras veces somos los editores mismos quienes tenemos una idea determinada, o es algún autor o traductor quien nos hace una propuesta concreta. Sea cual sea, cada propuesta o idea concreta se evalúa en función de su calidad, viabilidad y coherencia en el marco de los objetivos y las colecciones de Fragmenta.

comfemunllibre1

El autor

Una vez aceptada una idea o propuesta, el diálogo con el autor sirve para afinar al máximo la acomodación de aquella obra a los objetivos y las colecciones de Fragmenta. Por ejemplo, teniendo en cuenta que Fragmenta es una editorial aconfesional dirigida a todo el mundo, a menudo pedimos a los autores que redacten su obra pensando, no en la comunidad creyente de una determinada religión, sino en un destinatario universal. También les pedimos que tengan en cuenta que la prioridad de Fragmenta no es la edición de obras de teología —'discurso sobre Dios'— sino de religión —'discurso sobre la relación entre la humanidad y Dios'. Con todos los autores, firmamos un contrato en el que se establece, entre otros aspectos, la remuneración para la cesión de los derechos de autor y el plazo de entrega del original.

comfemunllibre2

Llega el original

Cuando el original llega a Fragmenta, la primera lectura sirve para comprobar la calidad del texto y su grado de adaptación a las características de la colección en que aparecerá. Esto nos permite hacer propuestas al autor para afinar al máximo el texto.

Efectuamos entonces la corrección de estilo, que genera a menudo nuevas consultas con el autor. La corrección se lleva a cabo según el libro de estilo de Fragmenta, es decir, en función de los criterios de edición que Fragmenta ha adoptado en cuestiones lingüísticas conflictivas, en cuestiones ortotipográficas, en la manera de citar la bibliografía utilizada, etc.

Una vez el texto corregido, pasamos a maquetarlo. La maquetación es particularmente ardua, porque tiene en cuenta detalles un poco laboriosos, pero que contribuyen a la legibilidad y belleza de la caja de texto: los números son elzevirianos; en las referencias bibliográficas el apellido del autor va en versalita espaciada, así como las primeras palabras de cada capítulo; etc.

comfemunllibre3

Pruebas

Una vez maquetado el texto, imprimimos dos juegos de pruebas: una para el autor y otra para realizar una corrección lingüística y tipográfica. Una vez introducidos los cambios, aún hacemos una corrección de segundas pruebas, para garantizar la calidad del resultado final.

Paralelamente, hemos ido trabajando la cubierta, la contracubierta y las solapas. Los diseños y los textos escogidos son fruto también del diálogo con el autor.

La Federación de Gremios de Editores de España nos proporciona los números de ISBN, y la imprenta nos da los números del Depósito Legal. Incorporamos los dos datos en el lugar correspondiente de la página de los créditos. Con el ISBN, además, se compone el código de barras, prácticamente imprescindible para la comercialización de los libros. El código de barras también lo queremos con números elzevirianos y en nuestra tipografía: incluso los detalles más ocultos del libro deben tratarse con el máximo cuidado y dignidad.

comfemunllibre4

A imprenta

Cuando ya tenemos la cubierta y la tripa maquetadas y corregidas, y cuando creemos que todo está ya en su sitio, llega el momento de entregar este material a la imprenta, que se ocupará de la impresión y de la encuadernación. Les enviamos la cubierta y la tripa por correo electrónico o vía FTP, y al cabo de un par de días nos envían pruebas —el «plotter de la imprenta», en la terminología del sector— para que hagamos aún una última comprobación conforme todo está en su sitio. Ya no es momento para grandes cambios, pero si se tienen que sustituir algunas páginas de la tripa o cambiar algo de la cubierta, aún estamos a tiempo. Una vez devueltas las pruebas a la imprenta, el resto del trabajo ya no es cosa nuestra. Pese a todas las correcciones, sabemos que cuando nos llegue el libro impreso aún encontraremos alguna errata, y nos tendremos que consolar pensando que la perfección está reservada a los dioses.

comfemunllibre5

Distribución

Desde la imprenta, una parte de la tirada se envía directamente a Les Punxes y a Antonio Machado Libros, las dos distribuidoras que hacen llegar los ejemplares a las librerías de todo el territorio español. Es una tarea esencial: el distribuidor visita las librerías regularmente para enseñarles las novedades, explicar cada libro, etc.; y se ocupa de toda la logística inherente a la distribución: pedidos, devoluciones, envíos, albaranes, facturación… Les Punxes y Antonio Machado son distribuidoras que trabajan con gran eficacia: sirven los pedidos de las librerías muy rápidamente, de manera que si encargan un libro de Fragmenta en cualquier librería se lo podrán servir en un plazo muy breve.

comfemunllibre6

Promoción

La otra parte de la tirada nos llega a la editorial, desde donde enviamos al autor los ejemplares que le corresponden y desde donde gestionamos la promoción de la obra: el trabajo no concluye con el libro impreso, ya que si no se consigue que llegue a quien pueda tener interés por él, se corre el peligro de que los ejemplares solo sirvan para llenar almacenes de papel impreso. Por ello, es necesario actualizar la web y el perfil en Facebook, preparar una presentación del libro —¡cada libro se merece una fiesta!—, enviar ejemplares a la prensa, conseguir que librerías y bibliotecas sepan que existe…, y confiar en que Fragmenta habrá sido un canal eficaz para que autor y lectores entre en comunicación a través de las palabras.

comfemunllibre7

Como mediador entre autores y lectores, el libro es un soporte material privilegiado para el «tráfico de palabras». No hay «ideas puras»: todo tiene una forma determinada, es decir, todo se formaliza, todo se encarna. Palabras, frases, textos, páginas, cubiertas, libros, colecciones: formas que facilitan la transmisión del patrimonio inmaterial que denominamos cultura.

El libro nos permite escuchar voces cercanas y lejanas en el espacio y en el tiempo, y escucharlas nuevamente cada vez que lo deseemos. Y subrayar los mensajes, o tacharlos, discrepar, enfadarnos con ellos, aprobarlos, corregirlos…

Los (buenos) libros nos permiten ir más allá de la banalidad cotidiana y adentrarnos en el territorio donde reinan el conocimiento, el rigor y las ideas. Y el placer. El hedonismo de la lectura. También de la lectura de ensayo, porque el conocimiento es una fuente de placer. No en vano, sabor y sabiduría tienen una etimología común. Las Analectas de Confucio empiezan con una invitación radical a descubrir el hedonismo de la lectura y el hedonismo de la vivencia de la lectura: «Aprender y, en cada ocasión, practicar lo que se ha aprendido, ¿acaso no es esto un gozo?»

Porque los clásicos saben que la lectura y la vida no son conceptos antagónicos, sino sinónimos. Si no vivimos la lectura, nos convertimos en seres escindidos; si no leemos la vida, actuamos como meros consumidores. Así respondía Raimon Panikkar a su amigo Evangelista Vilanova, quien le reclamaba un artículo para Qüestions de Vida Cristiana: «¡Lo estoy viviendo!» Debemos vivir la lectura y leer la vida. Y así iremos al fondo de las cosas. Sin encontrarlo nunca.